Continuando con mi serie de relatos de mis viajes a través de este país, hoy es el turno de contarles sobre el primer gran viaje terrestre que hice por estas tierras, el cual recuerdo mucho no solo por lo intenso del viaje sino también porque fue mi primer gran choque con la cultura local.
La idea de hacer este viaje surgió de parte de Sergio, uno de los colegas con los que trabajo quien quería visitar a su familia en la ciudad de Tete, en la zona noroccidental de Mozambique, en uno de los pocos festivos que tiene el calendario de este país en comparación a los muchos que tenemos en Colombia. No sé si algún día el lea estas cosas que yo escribo por causa de la diferencia de idiomas, pero si lo hace, quiero que sepa que siempre estaré agradecido con él, no solo porque me invito a acompañarlo y me abrió las puertas de su casa cuando apenas si me conocía sino porque también me ayudo siempre sin esperar nunca nada a cambio, el siempre será para mí un gran amigo, así que dedico este post para él, a ese mozambicano que me permitió salir de mi condición de turista y me enseño a vivir este país como uno más de los suyos.
Viajando por carretera
Viajar por tierra en Mozambique no es algo fácil, el estado de las carreteras es bastante regular, solo algunos tramos cuentan con excelentes condiciones y siempre son en doble sentido con un solo carril por cada lado cuando no es un solo carril el que esta pavimentado. Adicional a esto siempre esta la imprudencia de algunos conductores, de la gente y hasta de animales lo cual hace que siempre haya un riego latente a la hora de viajar, aun así la mayoría de carros accidentados corresponden mas a transportes de carga que de personas en general.

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